Hay un viejito en mi localidad al que conozco de vista. Nos saludamos algunas mañanas, algunas tardes y siempre lleva una sonrisa en la boca.....y su perrita. Una perrita tan viejita como él. Le sigue los pasos despacito, acoplandose al paso lento de su amo.
Hace poco el viejito comenzo a necesitar el uso de oxigeno y sustituyo el baston por un carrito con la bombona que le suministra la "vida". Pero su perrita seguia con él.
Deje de verlo a las horas de siempre. El verano ha sido agobiante y yo que tengo asma, se lo mal que lo ha tenido que pasar este buen hombre.
El viernes pasado volvi a verlo. Iban:el viejito, la perrilla, la bombona de oxigeno y....una silla electrica ultimo modelo. Preciosa, metalizada, brillante....
El viejito paseaba y su amiga del alma le acompañaba,intentando ir al paso de la silla y el viejito al paso de su amiga.
¿Lo mejor? Cuando paro el artilugio y la subio a la silla con él, en un huequito que queda delante de sus piernas.
Tendriais que ver la cara de felicidad de ambos. Han encontrado la forma de pasear y pasear sin cansarse y acompañados.
Datos personales
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario